
Paez lanza La Casa Desaparecida, en su duodécimo álbum Abre bajo el slogan "pequeña teoría acerca del fin de la razón”, que además de rendir homenaje, de alguna manera, a todos los desaparecidos en defensa de un orgullo y una “bandera enloquecida”, recluidos como presos de un credo político en los centros clandestinos de detención, esboza con titubeo la estructura religiosa que soporta sin discriminación cualquier clase de actividad política, siempre violenta y monoteísta, que tiene su origen en la incertidumbre y en la entrega a una creencia compartida colectivamente, con la que se debe componer si se quiere adherir a la dinámica de toda interacción social, que a su vez se proyecta como la única puerta de acceso al reconocimiento - quizá a través del otro - de la identidad propia.
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