
Sin embargo sabíamos que había un lugar donde encontrarla. Día nublado, de sol, con frio, o calor, no importa: ella siempre va al rìo, siempre está a orillas del Paraná.
Esta mujer diminuta, de manos enormes y poco más de un metro cincuenta de altura, tiene 79 años y una energía que contagia. Cuando va al río no lleva reposera, ni toma sol. Ella sólo lleva su caña. Pesca desde el muelle del club Bajada España de Rosario hace unos 40 años, cuando descubrió esa actividad junto a su marido. Hace casi once años se quedó viuda, tiene hijos, nietos y sigue yendo en las tardes al muelle a llenarse los ojos de río, dejar ir los pensamientos y sentir cómo se le acelera el corazón cuando hay pique.
Una invitada de lujo en nuestra sección Las palabras y Las cosas. Hablamos del rìo y sus códigos, del amor, de los peces que aparecen y los que ya no vienen, y hasta nos regaló un par de consejos imprescindibles para animarse a tirar la caña. Con ustedes, Carmen, una maestra. Que la disfruten:








