
En
Lluvia, una película protagonizada por
Valeria Bertucelli y Ernesto Alterio, la cineasta
Paula Hernández propone el encuentro íntimo, fugaz y transformador, en una Buenos Aires lluviosa, de dos personas golpeadas por la soledad y la ausencia afectiva. "El agua es translúcida, pero, a su vez, distorsiona la visión, y esto es lo que les pasa a los personajes, porque ellos pueden ver o dejar ver ciertas cosas, aunque hay algunas que están frente a sus ojos y, por su estado anímico, no las pueden ver", dijo la autora sobre al papel dramático que la lluvia tiene en su filme. La película transcurre durante tres días en una Buenos Aires lluviosa, donde
Alma (Bertucelli) y Roberto (Alterio) se cruzan de forma inesperada en un embotellamiento de tránsito. La directora de
Herencia, otra película de tono intimista, explicó a la agencia
Télam que su objetivo era describir la intensidad de un encuentro breve pero potenciador, porque "aunque los personajes se encuentran por casualidad y se unen por poco tiempo, ambos salen modificados". "Es interesante encontrar a alguien con quien poder construir a largo plazo, pero en el caso de este encuentro es diferente, porque hay algo de la intensidad en ese momento fugaz que es muy valioso y potenciador", afirmó
Hernández.
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